MANIFIESTO DEL INFANTILISMO MÁGICO CROMÁTICO
En un mundo que ha confundido la sofisticación con el cinismo y la madurez con el desencanto, declaramos la urgencia de un nuevo lenguaje visual: el Infantilismo Mágico Cromático. No buscamos nostalgia ni regresión, sino una revolución epistemológica de la mirada. Proponemos recuperar la infancia no como edad perdida, sino como método radical de percepción y conocimiento.
I. DIAGNÓSTICO DEL PRESENTE
El arte contemporáneo ha privilegiado la crítica sobre la celebración, la ironía sobre la sinceridad, la deconstrucción sobre la construcción de sentido. En nuestra búsqueda obsesiva de sofisticación intelectual, hemos perdido algo fundamental: la capacidad de asombrarnos ante lo simple, de celebrar sin cinismo, de sentir ternura sin vergüenza.
La distancia irónica se ha convertido en la única postura “seria” permitida al artista. Cualquier expresión de alegría genuina es sospechosa de ingenuidad. El color vibrante es relegado a lo decorativo. La ternura es ridiculizada como sentimentalismo. Pero esta pérdida no es inevitable: es una elección cultural que podemos —y debemos— cuestionar.
Mientras tanto, millones de personas buscan en el arte no solo reflexiones críticas, sino también celebración, esperanza, color, vida. El Infantilismo Mágico Cromático responde a esa necesidad legítima sin renunciar a la seriedad conceptual ni a la excelencia técnica.
II. PRINCIPIOS FUNDACIONALES
1. LA INFANCIA COMO EPISTEMOLOGÍA, NO COMO NOSTALGIA
No buscamos representar niños ni glorificar el pasado. Proponemos la mirada infantil como método de conocimiento: la capacidad de ver cada cosa como si fuera la primera vez, de maravillarse ante lo ordinario, de encontrar magia en lo cotidiano. Esta no es ingenuidad: es radicalidad perceptiva.
La infancia, entendida como territorio filosófico, nos permite acceder a una forma de percepción donde el asombro precede al juicio, donde la experiencia sensorial es conocimiento directo, donde el juego es un modo legítimo de comprensión del mundo.
2. EL COLOR COMO ESTRUCTURA EMOCIONAL, NO COMO DECORACIÓN
Rechazamos la subordinación del color a la forma o al dibujo. En nuestra práctica, el color gobierna: es voz, no vestido; es estructura, no decoración. Usamos paletas saturadas, tropicales, explosivas no por capricho estético, sino porque el color es nuestra forma primaria de comunicación emocional.
El color no acompaña la obra: la define. Cada tono es una decisión emocional, cada contraste una declaración de intenciones. Los naranjas eléctricos, los morados intensos, los verdes luminosos y los amarillos solares no son accesorios: son el idioma mismo con el que hablamos.
El Infantilismo Mágico es, ante todo, Cromático: el color es su ADN estructural.
3. LA TERNURA COMO RESISTENCIA POLÍTICA
En tiempos de cinismo cultural generalizado, la ternura es un acto de valentía estética. No es sentimentalismo ni evasión: es la afirmación radical de que la alegría, el afecto y la celebración son políticamente válidos. La ternura no niega el conflicto; lo resuelve desde un lugar diferente al de la confrontación o la ironía.
Reivindicamos la ternura como forma de resistencia frente a un mundo que nos entrena para la dureza, la desconfianza y el desapego emocional. Nuestra obra abraza, no confronta; celebra, no destruye; construye, no deconstruye.
4. LA VOLUMETRÍA AFECTIVA: GEOMETRÍA DEL ABRAZO
Nuestras formas son infladas, redondeadas, blandas: una geometría del abrazo. Rechazamos la angularidad agresiva y la dureza formal. Las figuras parecen juguetes, peluches, muñecos porque buscamos una tactilidad visual: que el ojo quiera tocar lo que ve.
Esta volumetría responde a una lógica afectiva, no óptica. Los cuerpos no imitan la anatomía: expresan la emoción. El volumen suave invita al acercamiento, genera empatía, humaniza la representación. Es un Botero sin monumentalidad intimidante, un realismo emocional donde las proporciones obedecen al corazón, no a la regla.
5. LA MIRADA DIALÓGICA: INTEGRACIÓN DE LO OBJETUAL
Integramos objetos tridimensionales —específicamente, ojos móviles— en la superficie pictórica para romper la distancia contemplativa tradicional. La obra no solo es vista: nos mira de vuelta. Este gesto transforma al espectador de voyeur pasivo a participante activo. El cuadro juega con quien lo observa.
Los ojos móviles son nuestro elemento diferenciador radical:
- Rompen la bidimensionalidad clásica de la pintura
- Transforman cada obra en un objeto híbrido entre pintura, escultura y juguete
- Activan la participación física del espectador (su movimiento genera movimiento en la obra)
- Introducen una ironía tierna que dialoga con la memoria infantil
- Establecen un puente entre el museo y la juguetería, entre lo culto y lo popular
Este no es un gesto decorativo: es una decisión conceptual que redefine la relación entre obra y espectador. La pintura ya no es un objeto inerte que contemplamos: es un ser que nos contempla, que responde a nuestra presencia, que juega con nosotros.
6. IDENTIDAD SIN FOLCLORISMO: LO LATINOAMERICANO COMO CELEBRACIÓN
Nuestros paisajes son tropicales, nuestros personajes tienen piel morena, nuestras escenas incluyen música afrocaribeña. Pero rechazamos el folclorismo complaciente y el exotismo. Celebramos la identidad latinoamericana desde la dignidad y el afecto, no desde la victimización ni la tipificación.
No representamos “lo típico” para consumo externo. Representamos nuestra realidad emocional: el calor del trópico no como postal turística, sino como experiencia cromática; la piel morena no como “diversidad” sino como presencia natural; la música no como folklore sino como ritmo existencial.
Nuestro Caribe es interno, emocional, filosófico. Es una forma de estar en el mundo, no un conjunto de estereotipos.
7. LA LÓGICA DEL SUEÑO SOBRE LA LÓGICA ÓPTICA
Abandonamos la perspectiva racional y la proporción naturalista para adoptar una espacialidad emocional: lo importante es grande, lo secundario es pequeño. Los personajes flotan, las casas se tuercen, los horizontes se curvan. No representamos lo que el ojo ve, sino lo que el corazón siente.
Nuestras composiciones responden a la lógica del sueño feliz: paisajes que ondulan como olas, colinas que parecen cojines, arquitectura que baila. Todo flota en una atmósfera donde la gravedad es emocional, donde el espacio se organiza según la afectividad, no según las leyes de la física.
Esta es la espacialidad del juego, donde lo imposible es natural y lo fantástico es cotidiano.
8. ALEGRÍA COMO ACTO ESTÉTICO SERIO
El siglo XX exaltó la angustia existencial como única emoción “profunda” en el arte. Nosotros proponemos la alegría como categoría estética igualmente seria y compleja. La felicidad visual no es superficialidad: es una elección filosófica, una postura ante el mundo, una forma de resistencia cultural.
No negamos el dolor ni la complejidad de la existencia. Pero afirmamos que la alegría también es una respuesta válida, inteligente y profunda ante el mundo. Nuestra alegría no es ingenua: es consciente. No es evasión: es afirmación. No es superficial: es radical.
Reivindicamos el derecho del arte a celebrar, a sanar, a encantar.
III. PRÁCTICA Y MATERIALIDAD
Nuestra técnica combina pintura acrílica tradicional con intervención de objetos encontrados. Las capas de color construyen volúmenes suaves mediante gradientes sutiles, pero los contornos permanecen nítidos: cada elemento es una pieza visual independiente que se ensambla en la composición, como un rompecabezas afectivo.
EL PROCESO CREATIVO:
- Base cromática estructural: Aplicación de capas de color saturado como fundamento emocional de la obra
- Construcción volumétrica: Gradientes suaves que generan formas infladas, táctiles, con presencia casi escultórica
- Definición de contornos: Bordes nítidos que separan cada elemento, creando claridad compositiva
- Inserción de ojos móviles: Integración física de objetos tridimensionales que activan la dimensión participativa
- Acabado protector: Barniz que unifica y protege, manteniendo la vibración cromática
La inserción de ojos móviles tridimensionales no es un gesto decorativo ni caprichoso: es una decisión conceptual que convierte cada obra en un objeto híbrido entre pintura, escultura y juguete. Este gesto establece un puente entre el museo y la juguetería, entre lo culto y lo popular, entre el arte y la vida cotidiana.
FORMATOS Y ESCALAS:
Trabajamos principalmente sobre:
- Lienzo: De formatos íntimos (20×20 cm) a formatos de presencia (150×120 cm)
- Muro: Murales monumentales desde 10 m² hasta 100+ m²
- Objetos tridimensionales: Experimentación con esculturas blandas y objetos intervenidos
Cada obra incluye elementos recurrentes que constituyen nuestro vocabulario visual:
- Paisajes de colinas onduladas
- Cielos dramáticos de atardecer
- Personajes-juguete con expresiones amables
- Música implícita en instrumentos y ritmos visuales
- Ojos móviles que transforman la obra en ser vivo
IV. LINAJE Y DIFERENCIA: DIÁLOGO CON LA TRADICIÓN
Reconocemos nuestro diálogo con múltiples tradiciones artísticas:
- El fauvismo de Matisse: por nuestra libertad cromática y el color como estructura emocional
- El arte naïf: por nuestra ingenuidad estructurada y rechazo a la perspectiva académica
- El realismo mágico latinoamericano: por nuestra naturalización de lo fantástico y convivencia de lo ordinario con lo maravilloso
- El pop art: por nuestro uso de iconografía accesible, colores saturados y objetos de la cultura popular
- La estética posmoderna: por nuestra hibridación de medios y ruptura de jerarquías entre alta y baja cultura
- Fernando Botero: por la volumetría inflada, aunque desde un registro emocional opuesto (donde Botero ironiza el poder, nosotros celebramos la ternura)
- Marc Chagall: por la espacialidad onírica y la lógica del sueño, pero tropicalizada y más corporal
Sin embargo, nos diferenciamos radicalmente: no buscamos la expresión pura del fauvismo, ni la limitación técnica del naïf, ni la narrativa literaria del realismo mágico, ni la ironía fría del pop. Sintetizamos estas influencias en algo nuevo: un lenguaje donde el juego es filosofía, la ternura es política y el color es estructura de pensamiento.
DENOMINACIONES CRÍTICAS DEL MOVIMIENTO:
- Infantilismo Mágico Cromático (denominación oficial)
- Realismo Lúdico Tropical (por su representación reconocible transfigurada desde el juego)
- Pop Naïf Afectivo (por su síntesis entre cultura popular, ingenuidad formal consciente y economía emocional)
V. LA FIRMA VISUAL: CUANDO LA INFANCIA, EL COLOR Y LA MIRADA SE CONVIERTEN EN LENGUAJE
El Infantilismo Mágico Cromático se reconoce inmediatamente por su firma visual distintiva, un conjunto coherente de elementos que hacen cada obra inconfundible:
1. OJOS MÓVILES TRIDIMENSIONALES
Nuestro elemento diferenciador más radical. Rompen la bidimensionalidad clásica, transforman la pintura en objeto híbrido, activan al espectador, introducen ironía tierna.
2. PALETA CROMÁTICA EXPLOSIVA
Colores saturados tropicales y caribeños. Naranjas eléctricos, morados intensos, verdes luminosos, amarillos solares. El color como protagonista absoluto.
3. FORMAS SUAVES Y VOLUMÉTRICAS
Personajes-juguete con volumen blando, casi táctil. Lógica afectiva que invita al abrazo. Geometría de la ternura.
4. COMPOSICIÓN DE SUEÑO LÚDICO
Paisajes que flotan, colinas onduladas, casas torcidas, cielos teatrales. Espacialidad del juego donde todo es posible.
Esta firma visual no es accidental: es el resultado de más de 20 años de búsqueda, experimentación y consolidación. Es lo que permite que una obra sea reconocida como “un Juan Gha” incluso sin leer el nombre del autor.
VI. VISIÓN Y LLAMADO
El Infantilismo Mágico Cromático no es una evasión del mundo: es una forma radicalmente diferente de habitarlo. No negamos el dolor, la injusticia ni la complejidad de la existencia. Pero afirmamos que el arte tiene también la responsabilidad de celebrar, sanar y encantar.
Proponemos un arte que:
- Reconecte al adulto con su capacidad de asombro sin infantilizarlo
- Celebre la identidad latinoamericana sin complejos ni exotismo
- Use el color como lenguaje emocional primario, no como decoración
- Active al espectador en lugar de mantenerlo distante
- Defienda la alegría como postura estética legítima y compleja
- Democratice el arte haciéndolo accesible sin sacrificar profundidad
- Construya comunidad desde la ternura, no desde el conflicto
LLAMADO A ARTISTAS, ESPECTADORES Y CURADORES:
Invitamos a artistas, espectadores, críticos, curadores y coleccionistas a unirse a esta revolución de la ternura. El futuro del arte no tiene por qué ser frío, irónico ni distante. Puede ser cálido, colorido, tierno y profundamente humano.
El Infantilismo Mágico Cromático es nuestra respuesta al desencanto: no con ingenuidad, sino con valentía; no con nostalgia, sino con visión; no con evasión, sino con compromiso estético radical.
Si el siglo XX exaltó la angustia del ser, el Infantilismo Mágico Cromático propone —desde Centroamérica— un manifiesto visual opuesto: la alegría como resistencia estética, la infancia como epistemología, el color como estructura emocional, la ternura como acto político.
DECLARACIÓN FINAL:
La revolución será tierna.
La revolución será cromática.
La revolución será mágica.
La revolución será lúdica.
Porque un mundo que ha perdido la capacidad de jugar, de celebrar, de maravillarse, es un mundo que ha perdido su humanidad. Y el arte —nuestro arte— existe para recordarnos que otra forma de ver, de sentir, de existir, es posible.
El Infantilismo Mágico Cromático no solo identifica nuestro arte. Lo eleva.
San José, Costa Rica
2025
Juan Gha
Juan Gabriel Morales
Fundador del Infantilismo Mágico Cromático
